- Los que escriben un diario, es porque se sienten solos.
+ No es verdad. Es porque tienen algo que contar, porque su vida es diferente. Y, aunque nunca lo confiesen, siempre esperan que alguien lo descubra, lo lea a escondidas para así poder conocer la verdadera personalidad del autor.

viernes, 13 de enero de 2012

Y hablas para no oírme, y bebes para no verme.

Todo desapareció. Desaparecieron aquellas ganas que nos teníamos el uno al otro, que no eran pocas. En lugar de eso quedo un olvido por tu parte, una ignorancia a ese tema, como si nunca hubiese ocurrido.
Dos besos por la calle y... NADA MÁS. Se acabó. Se esfumó, con el viento del olvido, con la poca lluvia de octubre, con el frío de diciembre y con la cuesta de enero.
El tiempo nunca estuvo de nuestro lado, se escurría entre nuestros dedos. Y no, no nos dimos cuenta de nada. Mientras todo pasaba, mientras nos alejábamos sin estar lejos. Mientras tanto, hablábamos y hablábamos. Sin ser consciente de que no había nada más de que hablar. Que todo termino igual que empezó, sin darnos cuenta.
Todo se perdió poquito a poco. Con el tiempo, con la mierda que suele soltar la gente por la boca. Todo lo bueno se acaba. Lo sé. Pero existen mil maneras de acabar. Y la nuestra... me dejo con la miel en los labios, me dejaste con ganas de el ultimo.
Aunque ya no siento esas ganas que sentí en un principio, cuando me di cuenta que todo había acabado. Ahora estoy en un estado en el que el coraje ocupa cada rincón de mi cuerpo cada vez que pienso en todo lo nuestro.
NO LLEVAS RAZÓN, cariño. Si la llevaras seria la primera en reconocerlo en decir, "vale tío, la he cagado. Lo siento." Y todo se acabaría sin más. Pero no la he cagado, y a veces pienso que tu crees lo mismo, que sabes que las cosas no fueron como te contaron. Pero tus ganas por mi no eran la de antes, ya no querías conversaciones de la nuestras, ni escapadas a los asientos traseros de tu coche. Ya no querías nada conmigo. Y te agarraste a eso, querías creerte que yo soy así para hacértelo mas fácil, para dejarlo por algo más que el hecho de que no tuvieras más ganas de mi (como si no fuese eso poco para dejar todo lo poco que teníamos).
A veces quiero pensar que piensas así, porque de la otra manera seria darme cuenta de que nunca me conociste, ni tuviste ningún interés en hacerlo, que todo lo que mostraste, todo lo que conocí de ti era mentira y que eres como los demás. Que tú no confiaste nunca en mi, y ni si quieras me diste el beneficio de la duda. Y si eso fuera así, y si fueras como los demás, no te lo perdonaría nunca. Pero quiero pensar lo otro, porque yo, al contrario que tú, si confío en ti, si creo en ti, y si te tengo mucho cariño.
En fin, ni lo nuestro era un cuento perfecto, ni buscábamos  príncipes y princesas, ni tenia porque tener final feliz. En este cuento una vez más me vuelvo a comer las perdices yo solita. Pero tranquilo, al lado no tengo la cajas de los clinex, sino una botella de Disarono, unas amigas con una inmensa sonrisa y un coche, esperando a que salgamos a comernos el mundo, a disfrutar de la vida. SIN PRÍNCIPES AZULES, que luego salen rana.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Criticaste tan duramente a quien tanto se parecía a ti que me llegaste a dar asco.

Pretendes que perdonen tus errores, en cambio no eres capaz de perdonar los míos. Lo siento. Cariño, no puedo más hasta aquí llegan mis ganas porque todo salga bien. Se acabó.
Nunca se sabe hasta que punto la decisión de otra persona, puede cambiar tu futuro radicalmente. Es irónico y a la vez alucinante como esa misma decisión que en un determinado momento te hizo pasarlo mal ahora te saca tu mejor sonrisa, incluso podrías atreverte a gritar a los cuatro vientos, que eres FELIZ, con todas sus letras.

martes, 1 de noviembre de 2011

Hoy todo esta bien.

Me gustaría escribir algo, pero la verdad no se por donde empezar. Nunca me ha pasado algo igual, tengo tantas cosas que decir y tan pocas que contar, que no se si empezar por el principio o directamente por el final. Si digo que soy feliz, no mentiría y es tan extraño como cierto, pero por primera vez en mi vida esa felicidad no va ligada a nadie más que a mi misma. O quizás si.
- Hoy volvimos a hablar.
- Tú, ¿Con quién?
- Con su amigo. Sé que es de zorra, pero no me puedo controlar, ese niño me pone y cada vez que me dice cualquier cosas...
- Tía, tenemos 17 años, dentro de uno nadie se acordará de lo que hacias, esta edad solo se tiene una vez y debes disfrutar de ella, nunca más volverá hacer 1.11.11, y no hay que perder el tiempo pensando en que dirán los demás. Lo importante eres tú. ¿Eres feliz?
 - Muchísimo. Y más teniendo amigas como tú.
- Jajaja, pues no seas más tonta y llámale.Queda con él y diviértete hasta cansarte. Y no mires por nadie, solo por ti misma.Total eso es lo que siempre hacen ellos. Todo el mundo mira por si mismo. Y creo que es hora de que tu hagas lo mismo y empieces a mirar por ti. Porque si no lo haces tú...
-...nadie lo hará por mi.
- Exacto.
- ¿Sabes que te quiero muchísimo?
- ¿Sabes que yo más?
- Voy a llamarle ahora mismo. Gracias.
Si hubiese empezado por el principio, hubiese tenido que nombrarle y comentar aquella frase que me hizo entender que hay errores en la vida que se pagan muy caros y que no tienen solución por mucho que te empeñes en solucionarlo. Hay cosas que es mejor dejarlas estar y no remover más la mierda, así que decidí pasar directamente al final. Donde puedo decir con una enorme sonrisa que soy feliz.