- Los que escriben un diario, es porque se sienten solos.
+ No es verdad. Es porque tienen algo que contar, porque su vida es diferente. Y, aunque nunca lo confiesen, siempre esperan que alguien lo descubra, lo lea a escondidas para así poder conocer la verdadera personalidad del autor.

sábado, 19 de marzo de 2011

Hoy sin querer lo necesito.

Esta bien rubio de ojos azules, esto no puede seguir así. No puedes aparecer sin avisar, no puedes ocupar las veinticuatro horas del día mi cabeza. Estoy en medio de un examen de lengua y tus labios no dejan de rondar mi cabeza, quizás sean mis ganas de volverte a besar. Tengo que reconocer que tus besos enganchan muchísimo. No sé si eres tú o son tus besos o quizás el olor que dejas en mi ropa al irte, quizás son las tres cosas a la vez, pero estoy enganchada a ti, a tus malditos besos. Sólo pienso en ti y en tus ojos, y todos nuestros momentos. No sé quien tiene la culpa si tú por hacer que no me quieres o yo por quererte demasiado. No sé hasta donde llegaremos con esto, no sé quien, ni donde, ni como ni cuando se dirá ¡BASTA! hasta aquí hemos llegado, y créeme estoy segura de que eso pasara.
Intento distraerme, tener la cabeza en otra cosa que no sean las siete letras de su nombre, que no sean eso ojitos que de vez en cuando levantan la vista de su cuaderno para buscar mi mirada. No quiero pensar en todos aquellos recuerdos que hay detrás de cada una de nuestras miradas. Lo intento, pero rara es la vez que lo consigo.
Hoy hace mucho viento, y yo odio el viento porque me alborota el pelo. Pero hoy también hace sol. Ese sol de invierno. Ese sol que sale después de una tormenta, después de días de lluvias. Ese sol, que no es muy intenso pero te calienta.
Descorrí las cortinas de mi habitación y deje que el sol me acariciara. Me encantan estos días. Le dí al play y puse ECDL que hacia tiempo que no los escuchaba. Y me puse como loca a cantar y saltar por mi habitación. Me puse delante del espejo a bailar. Tengo ganas de salir y de hacerme fotos, muchísimas fotos, tengo ganas de pasar una tarde con él, con ellas, con todos, tengo muchas ganas de reír y de irme de fiesta. Ya se que hoy solo es jueves, y que aun queda veinticuatro horas para salir de locas por la calle, pero lo necesito. Necesito distraerme un rato.

jueves, 10 de marzo de 2011

Bajo mi paraguas se quedo el olor de su cigarro.

Hoy estaba lloviendo mucho más que ayer. Pero la lluvia no fue un impedimento para que yo pudiera salir.
Hoy volvimos a quedar, si a pesar de lo mucho que llovía, a pesar de todo, volvimos a quedar,como amigos por supuesto.
Todo fue tan raro, tan mágico, lo sentí todo tan de verdad que por un momento me olvide de todo. Me olvide del daño que me hizo, me olvide de aquel pastel de chocolate, me olvide de que habíamos quedado como amigos y de que no iba a pasar nada entre nosotros, al menos en este momento. Que si yo me enfadaba queriendo y andaba algo más ligera él no iría detrás de mi para cogerme de la cintura y apretarme fuerte contra su pecho, jugar un poco con nuestras narices hasta caer en la tentación de volver a besar nuestros labios. Pero eso no iba a pasar.
Estábamos allí caminando, comezó a caer las primeras gotas y abrí mi paraguas. Él me imito intentando abrir el suyo pero no podía, y cada vez llovía más fuerte y el paraguas parecía haberse quedado atascado.
- Ñoñito, el paraguas se ha rato.- Me dijo imitando la voz de niño pequeño cuando esta triste.
Me reí como hacía tiempo no lo hacía, me reí como solo él sabe hacerme reí.
- Ven, tonto ponte bajo el mío.
Los dos bajo el mismo paraguas, por las mismas calles que recorrimos meses atrás agarrados de la mano. Sacó un cigarro, se lo puso en la boca y lo encendió con aquel mechero que me quito.
- Me resulta familiar ese mechero.
- ¿Sí?, pues no sé-  Me dijo haciéndose el tonto.
- Pues creo que ese mechero es mio.- Le dije intentando quitárselo.
- Venga ya tonta, si tu no lo utilizas.
- Jo devuélvemelo...- Dije poniéndole ojitos de cordero.
- "Jo devuélvemelo..."- Me imito poniéndome ojitos de cordero.
Empecé a reírme y él acompaño mi sonrisa con una mayor.
- No me remedes estúpido. Y devuelvemelo ya.- Dije entre risas tontas.
Me volvió a remedar. No me devolvió mi mechero, me quito mi permanente azul, mi paraguas sigue oliendo a su cigarro, apenas estudie porque constantemente me hacia reír con algún comentario. Estuvieron a punto de echarnos de la biblioteca, y hoy entendí que a veces las miradas dicen mas que las palabras.

martes, 8 de marzo de 2011

Olor leve a lluvia y pastel de limón.

Me gusta los días de lluvia, esos días en los que te metes en tu habitación, a solas, sin nadie que te moleste, y te pones a escuchar como la lluvia choca contra los cristales de tu ventana.
Me acerco a la ventana y veo llover, como el agua cae sin parar, como las gotas cae en la acera. Apoyo mi cabeza en el cristal empañado, y pienso en ti. Si en ti, sé que no debería, a estas alturas, y sigo pensando en ti, no sé porque sigo empeñada en esto de verdad, no sé porque tengo que seguir sintiendo y pensando en ti. Tengo todos los ingredientes para que salga el pastel perfecto, todos los ingredientes para olvidarte, un chico guapo a mi lado, que digo guapo, guapisimo, que te supera en todos los aspectos, y lo mejor de todo, que me quiere. Le tengo a él, el pastel más dulce de chocolate. En cambio sigo empeñada en volver a probar aquel pastel amargo de limón.

Tengo que decirte que no me gusta nada, es más, aborrezco ese sabor que dejas cuando te vas, pero no puedo negar que estoy enganchada a él, que no puedo vivir sin él, que necesito saber que mañana volveré a probarlo una vez más. Aunque lo detecte, sigo enganchada a ese sabor que dejan tus besos a limón. Y tengo que reconocer que aunque me gustaría poder cambiarlo, aunque busque otros sabores diferentes, ninguno es capaz de hacer que sienta lo que siento yo al probar ese sabor. Ninguno hace que sienta esas ganas que dejas después de cada beso. A pesar de que pase el tiempo, siempre tengo ganas de ellos, a cualquier hora, a cualquier momento, es como una verdadera droga. Y haría todo por probar una vez más el sabor a limón que dejan sus besos. Y aunque he probado muchos sabores y estoy dispuesta a seguir probando, he asumido que nunca olvidare aquel sabor a limón que dejan sus labios.